Corpus Christi y la costumbre del helado en Palma: guía histórica y sabores recomendados

La festividad del Corpus Christi es una de las citas más arraigadas en el calendario de Palma, un día donde la ciudad se viste de gala, las alfombras de flores decoran el suelo y el aroma a incienso se mezcla con el primer calor serio del verano. En Ca’n Joan de s’Aigo, donde nuestra historia se escribe en el corazón de la ciudad desde hace más de tres siglos, el Corpus no es solo una celebración religiosa; es el momento en que se consolida una de las costumbres más queridas por los palmesanos: el ritual de refrescarse tras la procesión.

Históricamente, el día del Corpus marcaba el inicio oficioso de la temporada de helados en las casas señoriales y los locales de solera. Tras el paso de la comitiva por las calles del centro, las familias buscaban el refugio de nuestras mesas de mármol para combatir el bochorno. Esta conexión entre la fiesta y el frío artesano no es casual; nace de la «inteligencia práctica» de una ciudad que aprendió a valorar el hielo cuando este bajaba de la Serra de Tramuntana a lomos de mula, mucho antes de que la electricidad llegara a nuestros obradores.

El sabor de la tradición: ¿Qué eligen los palmesanos este día?

En nuestros locales de Can Sanç, Baró de Santa Maria del Sepulcre y Sindicat, el mostrador de helados se convierte en el epicentro de la jornada. El palmesano fiel a la tradición suele decantarse por sabores que respetan el producto local y que han definido nuestra carta desde el siglo XVIII:

  • Helado de almendra mallorquina: Es el estandarte de nuestra casa. Elaborado con el fruto seco más emblemático de la isla, ofrece una textura sedosa y un sabor profundo que transporta directamente al paisaje del interior de Mallorca.
  • Sorbete de fresa o cítricos: Para quienes buscan la máxima ligereza tras el paseo bajo el sol, nuestros sorbetes de fruta de temporada son la herencia directa de aquellas primeras mezclas heladas que nacieron en las cases de neu.
  • Chocolate: el clásico que nunca falla en las meriendas familiares, servido siempre en nuestras emblemáticas copas de cristal para mantener la temperatura y el estilo de los cafés de época.

El maridaje perfecto bajo la calma del mármol

Aunque el helado es el protagonista, la costumbre manda acompañarlo para crear un contraste de texturas único. La combinación más buscada por los locales en el día del Corpus es el helado de almendra con un cuarto. Este bizcocho, tan ligero que parece hecho de aire, es el compañero ideal porque su porosidad permite absorber ligeramente el helado sin restarle protagonismo. También es habitual ver nuestras mesas con ensaimadas lisas u otros bizcochos, opciones que redondean la merienda y permiten alargar la tertulia tras los actos festivos.

Visitar Ca’n Joan de s’Aigo durante el Corpus es, en definitiva, participar en un pequeño fragmento de la historia viva de Palma. Es el momento de pausar el reloj, refugiarse de la luz intensa del mediodía y saborear un oficio que ha sobrevivido a siglos de historia, manteniendo intacta la calidad que solo un único obrador central y el respeto por la materia prima pueden garantizar.