Hay sabores que no necesitan que llegue una fecha concreta para volver, solo que bajen un poco las temperaturas.
En Palma, uno de ellos es el chocolate a la taza. Basta una tarde fresca, una mesa alrededor de la que sentarse sin demasiada prisa y algo de nuestra repostería al lado para recuperar una costumbre que lleva siglos formando parte de la manera mallorquina de merendar.
Porque mucho antes de que habláramos de planes de invierno o de comfort food, en Mallorca ya conocíamos bien el poder de una taza de chocolate caliente. Y en Ca’n Joan de S’Aigo, esa historia está estrechamente ligada a la nuestra.
El chocolate a la taza llegó para quedarse
Para entender por qué el chocolate a la taza en Palma tiene tanta tradición hay que retroceder varios siglos.
El cacao llegó a España desde América a partir del siglo XVI y, durante los siglos XVII y XVIII, su consumo como bebida caliente fue ganando presencia. En Mallorca coincidió con el desarrollo de una repostería que acabaría definiendo buena parte de nuestra identidad gastronómica.
La ensaimada ya aparece documentada en la isla en el siglo XVII y, durante el XVIII, su consumo comenzó a popularizarse entre las clases medias y altas. ¿Uno de sus acompañamientos? Precisamente, el chocolate a la taza.
No estamos, por tanto, ante una combinación creada recientemente. Chocolate y ensaimada llevan siglos compartiendo mesa en Mallorca.
Y nuestra propia historia también discurre en paralelo a esta costumbre. Como contamos en la historia de Ca’n Joan de S’Aigo, después de que Joan de S’Aigo empezara a aprovechar el hielo procedente de las cases de neu de la Serra de Tramuntana para elaborar los antepasados de nuestros helados, poco tiempo después comenzó también la producción de chocolate caliente y ensaimadas.
Ca’n Joan de S’Aigo se convirtió así, si no en la más antigua, en una de las primeras chocolaterías de Europa.
¿Por qué el chocolate y la ensaimada funcionan tan bien juntos?
Hay combinaciones gastronómicas que sobreviven durante generaciones porque, sencillamente, funcionan.
El chocolate a la taza aporta intensidad, temperatura y ese carácter envolvente que tanto apetece cuando refresca. La ensaimada, por su parte, acompaña cada sorbo con una masa tradicional mallorquina que forma parte de nuestra historia desde hace siglos.
Pero hay además un pequeño gesto que muchos conocen bien: mojar un trozo de ensaimada en el chocolate.
No hace falta demasiado protocolo. De hecho, probablemente parte del encanto esté precisamente ahí. Una taza caliente, una ensaimada y tiempo suficiente para disfrutar de ambas cosas.
Por eso, cuando alguien busca dónde tomar chocolate con ensaimada en Palma, no está buscando únicamente dos productos. Está buscando una forma muy mallorquina de sentarse a merendar.
No solo ensaimada: con qué acompañar un chocolate a la taza
Aunque la pareja más reconocible sea la de ensaimada y chocolate, no es la única posibilidad.
En nuestra carta de Ca’n Joan de S’Aigo hay diferentes pastas con las que puedes acompañarlo dependiendo de cómo te apetezca la merienda.
Chocolate a la taza con ensaimada
El clásico entre los clásicos.
La ensaimada tradicional es probablemente el punto de partida si visitas Ca’n Joan de S’Aigo por primera vez y quieres probar una de las combinaciones más vinculadas a la tradición de Palma.
También encontrarás distintas variedades de ensaimada en nuestra carta, desde la de crema o cabello de ángel hasta otras opciones como albaricoque, chocolate, nata o crema y manzana.
Chocolate a la taza con cuarto
Hay quien tiene perfectamente claro que su pareja ideal para el chocolate no es la ensaimada, sino el cuarto mallorquín.
Su carácter ligero y esponjoso hace que sea especialmente agradable para acompañar una bebida caliente. De hecho, chocolate y cuarto forman también una de esas combinaciones que llevan generaciones presentes en las meriendas mallorquinas.
Si vienes acompañado, siempre queda la solución diplomática: pedir ambos y compartir.
Chocolate con otras pastas de nuestra carta
Y para quienes prefieren descubrir otros sabores, nuestra carta incluye también gató, croissant, palmera, cremadillo, robiol, crespell o duquesa, entre otras elaboraciones.
Aquí ya entra en juego el gusto personal. Hay días de ensaimada y días en los que apetece probar algo diferente. El chocolate, por suerte, admite compañía.
¿Chocolate a la taza solo o con nata?
Otra decisión importante de una tarde de invierno —considerablemente más agradable que la mayoría de decisiones importantes—.
Actualmente, en nuestra carta puedes encontrar tanto chocolate a la taza como chocolate a la taza con nata.
El primero permite disfrutar directamente de uno de los grandes clásicos de la casa. La segunda opción añade la nata para quienes buscan una merienda todavía más golosa.
Y después está la elección de la pasta. Ahí no entraremos en discusiones familiares: sabemos que los defensores del cuarto y los de la ensaimada tienen argumentos de sobra.
Una merienda que también cuenta la historia de Palma
Quizás la mejor prueba de hasta qué punto el chocolate forma parte de las costumbres de la ciudad aparezca en una de las noches más especiales del calendario mallorquín.
En Palma existe desde hace generaciones la tradición de tomar chocolate con ensaimadas después de la misa de Matines en Nochebuena. Una costumbre que nuestra propia historia recoge y que demuestra que esta combinación ha trascendido el simple desayuno o merienda para incorporarse también a momentos importantes de la vida social y familiar de la isla.
Y ahí está probablemente la clave.
Cuando una receta permanece durante siglos, deja de ser solamente una receta. Empieza a asociarse a personas, estaciones, celebraciones y recuerdos.
El invierno en Palma también se puede servir en una taza
Mallorca tiene muchas caras. Está la isla del verano, del mar y de los helados cuando aprieta el calor. Pero también existe esa otra Mallorca de los meses más frescos: la de pasear por el centro de Palma, buscar una mesa, quitarse el abrigo y alargar un poco la merienda.
Y, en esa Mallorca, el chocolate a la taza sigue teniendo mucho que decir.
En Ca’n Joan de S’Aigo puedes encontrar actualmente chocolate a la taza tradicional o con nata y acompañarlo con una ensaimada, un cuarto o cualquiera de las pastas disponibles en nuestra carta.
Una costumbre sencilla que ha sobrevivido a generaciones sin necesitar demasiadas explicaciones.
Quizás porque hay cosas que, cuando empieza a refrescar en Palma, simplemente vuelven solas.
Visítanos en cualquiera de nuestros tres locales de Palma —Can Sanç, Baró de Santa Maria del Sepulcre o Sindicat— y descubre una de las meriendas más ligadas a la tradición de la ciudad.


